Llegaron al aeropuerto de Orly sobre las 12:35, tenían
tiempo de buscar un hotel antes de comer. El viaje se había hecho cortísimo.
Jay le había estado contando sus viajes con fines fotográficos, por lo que
acordaron ir a Vancouver cuando volviesen de Europa, así, de paso, visitarían a
la madre de Claire, que vivía allí con su nuevo marido y el hijo de este, con
el que no se llevaba demasiado bien, pues ambos eran muy testarudos.
Después de acomodarse en un precioso hotel cerca de la Opera
de París, y del famoso Louvre, dieron un paseo por la ciudad maravillados por
el encantador ambiente de la calle. Devuelta al hotel notaron algo extraño.
Habían coincidido con un coche negro, un bmw x5. Estaba siguiendo a su taxi.
Claire fue la primera en advertir el extraño vehículo, Jay, en cambio estaba
absorto en el aura de la ciudad de las luces al anochecer.
-Mira ese coche. A tu derecha, no te parece extraño?
-Qué?- Dijo Jay intentando dejar atrás sus pensamientos y
volver a la vida real- Ah, si, no es con el que coincidimos en Notre Dame?
-En Notre Dame, en el Sagrado Corazón, en el Arco del
Triunfo… Nos está siguiendo.
-No seas paranoica, por qué nos iba a seguir a nosotros? Solo
somos turistas.
Claire calló, pero sabía que ese coche, fuese quien fuese el
que lo condujese, les estaba vigilando.
Cuando llegaron al hotel se relajaron, quedaron para cenar
en el restaurante del piso de abajo. Cuando se estaba cambiando, Claire reparó
en un sobre color crema que había encima del escritorio. Había una pequeña nota
encima “ Señorita Thomas, hemos recibido esta carta dirigida a usted, muchas
gracias por alojarse con nosotros y esperemos que los servicios prestados sean
de su agrado. Firmado: Sr.Lambert.”. En el momento en el que se disponía a
abrir el sobre, un Jay sobresaltado y pálido entraba corriendo en la habitación.
Cuando vio la carta entre las manos de su amiga intento hablar.
-Esa…La, la has…
-Jay, que pasa?- Le temblaba la voz- Jay,habla!
- No has visto la carta. Leela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario