10 mar 2011

4.


  Se habían levantado temprano. Fueron a la Torre Eiffel, cuyos jardines y vistas incitaron a Jay a sacar fotos. Estaba enfocando a una pareja de bailarines callejeros cuando una joven, poco mayor que él, se interpuso entre los artistas y su cámara. Llevaba un abrigo negro que le llegaba a las rodillas, su media melena castaña rozaba suavemente sus hombros. Sus ojos, completamente oscuros, recorrieron al chico que seguía, como hipnotizado, de pie en frente suya.
-Jay Farrel?- Dijo con un suave acento francés.
-…Si- consiguió decir.- Quién es usted?
- Ahora no, avisa a Claire y venid conmigo.
Claire estaba unos metros detrás de él, pensando en la carta que había recibido la noche anterior, estaba absorta en paisaje que la rodeaba cuando su silbido la aturdió. Vio como cambiaba la expresión en la cara de su amiga y como se acercaba a paso ligero.
-Quién es usted?
-Acompañadme. Ahora os lo explicaré todo.-Sentenció con tono tajante.
                                                   …
-Mi nombre es Julie Dupont- Habían entrado en un café, ahora estaban sentados en una mesa frente a esa mujer, esperando una explicación-  Soy agente del Servicio Secreto, me han entrenado para poder infiltrarme en cualquier tipo de organización, me han ordenado  ingresar en el SE2 de forma indefinida para poder desarticularlo desde dentro. Como bien os han informado, os han confundido con agentes con mis mismas órdenes. Por lo que os están vigilando de cerca, cualquier movimiento sospechoso puede provocar que os intenten sacar de en medio. Debéis hacerme caso y ayudarme a no ser descubierta.
-Nosotros? Cómo?
-Están tan centrados en vosotros, en que no os acerquéis demasiado, que ni se darán cuenta de mis operaciones. Solo tendréis que seguir un plan, no correréis peligro.
Con una mirada supieron que pensaba el otro: qué debían hacer? Si se iban y continuaban su viaje correrían peligro, pero no sabían a qué riesgos estaban expuestos si ayudaban a esa tal Julie. Jay vio la preocupación y la duda en la cara de su amiga, que le cogió y apretó la mano.
-Qué nos pasaría si seguimos con tu plan?- Dijo mirando a Claire de reojo.
-Tendrías que seguir mis instrucciones, estaréis fuera de peligro a menos que os delatéis y ahí probablemente intentarían haceros confesar.
-...Cuenta con nosotros.
Una sonrisa se dibujo en los finos labios de la joven, que les dio un papel.

6 mar 2011

3.


-Tranquilo, ya voy. Tu también has recibido una?
- Si, y mucho me temo que la tuya será igual.
  “Querida Claire, siento tener que entregarte esta carta de esta forma, pero no he encontrado otra forma de hacértela llegar sin poneros en peligro. Ahora, no es seguro que sepáis quien soy, pero debéis saber que el coche que está aparcado en la calle de vuestro hotel pertenece al SE2, una rama del Servicio Secreto francés que se sublevó e independizó, actuando ilegalmente. Están encargados de seguir todos vuestros pasos mientras estéis en el país pues les han chivado que sois agentes encubiertos enviados para descomponer esta rama. De momento no perdáis la calma, disimulad lo que podáis y seguid con vuestro viaje, pronto me pondré en contacto con vosotros para explicároslo todo. Cuidaos mutuamente, Jay y tú deberéis tener cuidado de ahora en adelante.”
  Se había puesto rígida, no podía vocalizar palabras. Qué significaba esa carta? Por qué les estaban vigilándo a ellos? Quién demonios había escrito la carta?
-Pero qué es esto?-dijo casi murmurando- Cómo sabe quienes somos, de qué nos conoce?
-No lo sé, pero el coche que nos seguía está aparcado en la calle de al lado. Claire esto es muy raro.
-Bueno, mañana iremos a comisaría y veremos qué pasa.
-Estás loca?! Si el SE2 nos está vigilando a todas horas que pretendes que hagan en la comisaría? Seguramente la carta la hayan mandado del Servicio Secreto.
- Algo nos dirán, nos habrán confundido con alguien… o será una broma de mal gusto. No tienen motivos para rondarnos!
-Claire, en la carta pone claramente nuestros nombres, vamos a seguir con la visita y ya veremos que va pasando, no podemos hacer nada…
  Abrazó a Claire, desde el accidente de sus padres no habían vuelto a abrazarse, no de esa forma. Algo se revolvió en su estómago, fue como volver al instituto, lo cual le había costado superar y dejar atrás. Ella no pareció darse cuenta de su estremecimiento. Había sentido tantas cosas por ella… nunca pensó que podrían ser solo amigos, en cambio ahora eran inseparables.
  Ninguno de los dos entendía lo que estaba pasando, pero seguirían con su viaje tal y como lo habían planeado. No iban a perder su viaje. Tras soltarse bajaron a cenar, en silencio. Apenas cenaron, solo hablaron para despedirse, ambos pensaban que pasaría ahora.

3 mar 2011

2.


Llegaron al aeropuerto de Orly sobre las 12:35, tenían tiempo de buscar un hotel antes de comer. El viaje se había hecho cortísimo. Jay le había estado contando sus viajes con fines fotográficos, por lo que acordaron ir a Vancouver cuando volviesen de Europa, así, de paso, visitarían a la madre de Claire, que vivía allí con su nuevo marido y el hijo de este, con el que no se llevaba demasiado bien, pues ambos eran muy testarudos.
Después de acomodarse en un precioso hotel cerca de la Opera de París, y del famoso Louvre, dieron un paseo por la ciudad maravillados por el encantador ambiente de la calle. Devuelta al hotel notaron algo extraño. Habían coincidido con un coche negro, un bmw x5. Estaba siguiendo a su taxi. Claire fue la primera en advertir el extraño vehículo, Jay, en cambio estaba absorto en el aura de la ciudad de las luces al anochecer.
-Mira ese coche. A tu derecha, no te parece extraño?
-Qué?- Dijo Jay intentando dejar atrás sus pensamientos y volver a la vida real- Ah, si, no es con el que coincidimos en Notre Dame?
-En Notre Dame, en el Sagrado Corazón, en el Arco del Triunfo… Nos está siguiendo.
-No seas paranoica, por qué nos iba a seguir a nosotros? Solo somos turistas.
Claire calló, pero sabía que ese coche, fuese quien fuese el que lo condujese, les estaba vigilando.
Cuando llegaron al hotel se relajaron, quedaron para cenar en el restaurante del piso de abajo. Cuando se estaba cambiando, Claire reparó en un sobre color crema que había encima del escritorio. Había una pequeña nota encima “ Señorita Thomas, hemos recibido esta carta dirigida a usted, muchas gracias por alojarse con nosotros y esperemos que los servicios prestados sean de su agrado. Firmado: Sr.Lambert.”. En el momento en el que se disponía a abrir el sobre, un Jay sobresaltado y pálido entraba corriendo en la habitación. Cuando vio la carta entre las manos de su amiga intento hablar.
-Esa…La, la has…
-Jay, que pasa?- Le temblaba la voz- Jay,habla!
- No has visto la carta. Leela.

28 feb 2011

1.


Nunca le había gustado ser muy sedentaria. Quizá por eso ahora que acababa de licenciarse quería irse, viajar antes de que una nueva vida la atase a un mismo lugar.
 Claire era una joven atractiva. Llevaba unos vaqueros rasgados y una camiseta roja. Tenía una larga melena negra, ligeramente ondulada, que no hacía otra cosa que resaltar sus dulces rasgos y sus grandes ojos de un verde intenso. Detestaba que se le quedasen mirando como si fuese de otra especie, cosa que le pasaba desde la adolescencia; por lo que desarrollo un carácter fuerte y extrovertido, que ciertas personas tildaban de prepotente sin llegar a conocer su dulzura natural.
 Ya era verano, quería dejar aquella ciudad, aunque estaba repleta de recuerdos y cosas maravillosas. Ya tendría tiempo de volver. Había hablado con la Sra. Kauffman, le guardaría el piso el tiempo que estuviese fuera y habían arreglado el pago del alquiler: tenía todo solucionado, por lo que cogió una mochila con algo de ropa y se fue al aeropuerto. Allí estaba Jay, esperándola, como siempre, con una tierna sonrisa. Era un chaval alto, delgado, tenía el pelo castaño, corto, que llevaba siempre despeinado y que combinaba perfectamente con su aspecto, que le daba la apariencia despreocupada que a Claire tanto le gustaba. Llevaba unos vaqueros oscuros, con la camiseta de los Ramones, su favorita.
 No pudieron evitar correr a abrazarse. Eran amigos desde que tenían memoria, siempre fueron los dos, aunque últimamente no se veían tanto como hubiesen querido. Ella había estado estudiando, y el haciendo sus cursos de fotografía; pero ahora todo podría ser como antes.
  - Jay! No sabes como me alegro de verte, te he echado de menos. 
  -Normal, no te habías dado cuenta de que soy imprescindible?
  -Jejeje, lo siento, se me había olvidado tu gran sentido del humor.
  -Ya te estás metiendo conmigo? Pues si que empezamos bien el viaje. Venga que vamos a perder el avión, Francia nos espera!

26 feb 2011

- Lo difícil es dejar ir tus sueños...lo fácil es soña otra vez

Los sueños se rompen en pedazos cuando se topan con la realidad, porque la realidad, a menudo es radicalmente distinta a lo que uno cree que es. No todo es lo que parece, y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio, porque uno sabe como empiezan las cosas pero nunca sabe cómo van a terminar…y eso es lo que le da interés a la vida, esa dulce emoción…

24 feb 2011

Tal vez sea un fiel reflejo... como una pálida sombra de nosotros mismos, buscando una y otra vez algo que debe estar ahí, pero nuestra ingenuidad, o nuestra arrogancia no nos lo permite ver...solamente nos quedamos en eso, y al final nos conformamos con algo que solo podemos observar, en vez de buscar lo que de verdad ansiamos en cada uno de nosotros...