6 mar 2011

3.


-Tranquilo, ya voy. Tu también has recibido una?
- Si, y mucho me temo que la tuya será igual.
  “Querida Claire, siento tener que entregarte esta carta de esta forma, pero no he encontrado otra forma de hacértela llegar sin poneros en peligro. Ahora, no es seguro que sepáis quien soy, pero debéis saber que el coche que está aparcado en la calle de vuestro hotel pertenece al SE2, una rama del Servicio Secreto francés que se sublevó e independizó, actuando ilegalmente. Están encargados de seguir todos vuestros pasos mientras estéis en el país pues les han chivado que sois agentes encubiertos enviados para descomponer esta rama. De momento no perdáis la calma, disimulad lo que podáis y seguid con vuestro viaje, pronto me pondré en contacto con vosotros para explicároslo todo. Cuidaos mutuamente, Jay y tú deberéis tener cuidado de ahora en adelante.”
  Se había puesto rígida, no podía vocalizar palabras. Qué significaba esa carta? Por qué les estaban vigilándo a ellos? Quién demonios había escrito la carta?
-Pero qué es esto?-dijo casi murmurando- Cómo sabe quienes somos, de qué nos conoce?
-No lo sé, pero el coche que nos seguía está aparcado en la calle de al lado. Claire esto es muy raro.
-Bueno, mañana iremos a comisaría y veremos qué pasa.
-Estás loca?! Si el SE2 nos está vigilando a todas horas que pretendes que hagan en la comisaría? Seguramente la carta la hayan mandado del Servicio Secreto.
- Algo nos dirán, nos habrán confundido con alguien… o será una broma de mal gusto. No tienen motivos para rondarnos!
-Claire, en la carta pone claramente nuestros nombres, vamos a seguir con la visita y ya veremos que va pasando, no podemos hacer nada…
  Abrazó a Claire, desde el accidente de sus padres no habían vuelto a abrazarse, no de esa forma. Algo se revolvió en su estómago, fue como volver al instituto, lo cual le había costado superar y dejar atrás. Ella no pareció darse cuenta de su estremecimiento. Había sentido tantas cosas por ella… nunca pensó que podrían ser solo amigos, en cambio ahora eran inseparables.
  Ninguno de los dos entendía lo que estaba pasando, pero seguirían con su viaje tal y como lo habían planeado. No iban a perder su viaje. Tras soltarse bajaron a cenar, en silencio. Apenas cenaron, solo hablaron para despedirse, ambos pensaban que pasaría ahora.

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