28 feb 2011

1.


Nunca le había gustado ser muy sedentaria. Quizá por eso ahora que acababa de licenciarse quería irse, viajar antes de que una nueva vida la atase a un mismo lugar.
 Claire era una joven atractiva. Llevaba unos vaqueros rasgados y una camiseta roja. Tenía una larga melena negra, ligeramente ondulada, que no hacía otra cosa que resaltar sus dulces rasgos y sus grandes ojos de un verde intenso. Detestaba que se le quedasen mirando como si fuese de otra especie, cosa que le pasaba desde la adolescencia; por lo que desarrollo un carácter fuerte y extrovertido, que ciertas personas tildaban de prepotente sin llegar a conocer su dulzura natural.
 Ya era verano, quería dejar aquella ciudad, aunque estaba repleta de recuerdos y cosas maravillosas. Ya tendría tiempo de volver. Había hablado con la Sra. Kauffman, le guardaría el piso el tiempo que estuviese fuera y habían arreglado el pago del alquiler: tenía todo solucionado, por lo que cogió una mochila con algo de ropa y se fue al aeropuerto. Allí estaba Jay, esperándola, como siempre, con una tierna sonrisa. Era un chaval alto, delgado, tenía el pelo castaño, corto, que llevaba siempre despeinado y que combinaba perfectamente con su aspecto, que le daba la apariencia despreocupada que a Claire tanto le gustaba. Llevaba unos vaqueros oscuros, con la camiseta de los Ramones, su favorita.
 No pudieron evitar correr a abrazarse. Eran amigos desde que tenían memoria, siempre fueron los dos, aunque últimamente no se veían tanto como hubiesen querido. Ella había estado estudiando, y el haciendo sus cursos de fotografía; pero ahora todo podría ser como antes.
  - Jay! No sabes como me alegro de verte, te he echado de menos. 
  -Normal, no te habías dado cuenta de que soy imprescindible?
  -Jejeje, lo siento, se me había olvidado tu gran sentido del humor.
  -Ya te estás metiendo conmigo? Pues si que empezamos bien el viaje. Venga que vamos a perder el avión, Francia nos espera!

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